La importancia del diagnóstico del ganglio centinela en el cáncer de mama | Tu Cuentas Mucho

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En España se diagnostican alrededor de 33.307 nuevos casos de cáncer de mama al año 1, pero gracias a los últimos avances técnicos y científicos, la calidad de vida y la supervivencia de las pacientes ha aumentado notablemente.

Cuando los especialistas encuentran células malignas al analizar una muestra de tejido sospechosa, hay que medir el grado de agresividad que puede tener esta patología. Para ello un diagnóstico clave es el estudio del ganglio centinela. En este ganglio linfático las células cancerosas tienen más probabilidad de diseminarse desde un tumor primario. Esto significa que, en caso de tener cáncer de mama, es el primer ganglio a donde llegarían las células cancerígenas para diseminarse a otras partes del cuerpo.

Para entenderlo mejor, los ganglios linfáticos son órganos que se encuentran en el cuello, axilas, abdomen, ingle y pecho, conectados entre sí por los vasos linfáticos. Mediante ellos fluye la linfa, un líquido formado por muchas sustancias importantes para la supervivencia de nuestro cuerpo, pero que a su vez también recoge y elimina bacterias y virus. Por eso los ganglios son un camino fácil para llegar a otras partes del organismo.

¿En qué consiste el diagnóstico del ganglio centinela?

Para localizar el ganglio centinela se inyecta una sustancia que permitirá identificar con la vista o con una sonda el ganglio o ganglios a extraer para analizarlo. Una vez examinado, si no se detectan células tumorales no se extraerán más. Esta técnica es mínimamente invasiva y ayuda a los médicos a hacer un diagnóstico más exacto del cáncer de mama.

Si por el contrario se viera que el ganglio está afectado por el tumor, se deberá seguir con el proceso de análisis de otros (linfadenectomía), para ver el grado de extensión de la afección tumoral.

Uno de los efectos secundarios más comunes al realizar una linfadenectomía es el linfedema, debido a que al extirpar los ganglios linfáticos se acumula el líquido y provoca un aumento del tamaño del brazo. Se trata de un trastorno crónico y progresivo, por lo que es importante mantenerlo controlado. Otros efectos son el adormecimiento, hormigueo, dolor en la zona de la cirugía, dificultad para mover la parte afectada del cuerpo.

Se calcula que 1 de cada 8 mujeres españolas tendrá un cáncer de mama en algún momento de su vida2, por eso la importancia de conseguir un diagnóstico precoz es primordial. Los factores asociados a un mayor riesgo de contraer esta dolencia son: ser mujer de edad avanzada, tener antecedentes familiares, sufrir exposición a la radiación, no haber estado embarazada o tener el primer hijo después de los 30 años, tener la primera menstruación a edad muy temprana o comenzar la menopausia a una edad tardía, y como en muchos otros trastornos, el consumo de alcohol y la obesidad.2

Algunas recomendaciones para llegar a tiempo y diagnosticar el cáncer de mama son la autoexploración y acudir al especialista regularmente, o cuando notes algún síntoma en el pecho, como por ejemplo nódulos, retracción del pezón o algún cambio o alteración en la piel de la mama.