¿Cómo puedes empezar a hacer deporte con espondilitis anquilosante?

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Practicar deporte con espondilitis anquilosante (EA) puede resultar complicado. Los brotes, el dolor, la rigidez, el miedo a hacerte daño…pueden hacer que desistas antes de empezar. Pues debes saber que a pesar de que comenzar a hacer ejercicio con EA puede suponer un esfuerzo titánico, ¡cuando lo pruebes no querrás dejarlo nunca!

Ya destacamos en otro artículo los beneficios que puede tener practicar deporte si tienes espondilitis anquilosante y cuáles podías realizar. Fundamentalmente, debes saber que el ejercicio físico adecuado a tu condición y tu nivel, puede ser el gran aliado para ganar en bienestar y mejorar la progresión de tu patología:

  • Te ayudará a sentirte mejor

  • Mejorará tu descanso

  • Se convertirá en una parte de tu terapia para reducir la rigidez y ganar en movilidad.

¿Te suena bien? Pues entonces sigue leyendo, porque aquí te damos 6 trucos para que te enganches a hacer deporte si tienes espondilitis anquilosante:

  • Márcate objetivos realistas: no te pongas metas que sean inalcanzables. Empieza poco a poco para mantener la motivación y reajusta los objetivos, si ves que no eres capaz de alcanzarlos.

  • ¡Mejor en compañía!: el ejercicio puede convertirse en un gran momento para socializarse y disfrutar del ocio. Tener a alguien a tu lado te ayudará a mantener la motivación. Busca cómplices dispuestos a moverse contigo.

  • La clave está en la constancia: esta quizá puede ser la parte más complicada. Los beneficios del deporte empezarán a manifestarse a medida que pasa el tiempo, por lo que debes intentar que entre a formar parte de tu rutina. Si ves que llega un brote y tienes que interrumpir tu rutina, hay otras alternativas antes de dejarlo por completo. Te damos algunas ideas aquí: ¿Y si tengo un brote qué hago?

  • Registra tus avances: si ves cómo evolucionas desde el inicio, ganarás motivación para continuar y proponerte nuevos retos.

  • Apóyate en tus seres queridos: comunícales a aquellos que te rodean qué tienes en mente, cuáles son tus objetivos y cómo pretendes alcanzarlos. Contar con su apoyo te será muy útil y quizás consigues que alguno te acompañe.

  • Recupera la calma: tras una sesión de ejercicio, asegúrate de que reservas un rato para hacer ejercicios suaves para que tu cuerpo vuelva a la calma sin sobrecargarse.

Estas pautas te ayudarán a empezar. A medida que veas tu progreso y cómo el dolor se reduce, te será más fácil continuar. Si necesitas más información, en Tú cuentas mucho y en Espondilitis con futuro podrás encontrar lo que buscas.

Si no sabes por dónde empezar, te dejamos este reto para empezar a caminar en 21 días con EA como próximo objetivo. ¡Da el primer paso y benefíciate de todo lo bueno que puede ofrecerte el ejercicio!

Y si ya has empezado, pero te surgen dudas, te recomendamos:

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¿Quieres saber más sobre espondilitis anquilosante y mejorar tu calidad de vida con esta patología?

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