¿Cómo podemos prevenir el Alzheimer? Cinco hábitos para reducir el riesgo de padecer demencia

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La enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa y, por tanto, progresiva e irreversible.1 En España, unas 800.000 personas padecen Alzheimer, según las cifras ofrecidas por la Sociedad Española de Neurología (SEN) 2.

Aunque la edad es el principal factor de riesgo para desarrollar Alzheimer, esta enfermedad no es una consecuencia inevitable de envejecer. La mayoría de gente desconoce que existen hábitos de vida que pueden ayudar a prevenirla. Hablamos de los factores de riesgo modificables.

En España, unas 800.000 personas padecen Alzheimer, según las cifras ofrecidas por la Sociedad Española de Neurología (SEN) 2.

Por eso, desde Tú Cuentas Mucho, queremos compartir contigo cinco hábitos para reducir el riesgo de padecer demencia:

  1. Controlar los factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, el colesterol, la obesidad y la diabetes. Muchas de estas enfermedades son consecuencia directa de nuestro estilo de vida.2
     
  2. Dieta equilibrada: llevar una dieta variada y equilibrada, como la dieta mediterránea, que incluya alimentos como aceite de oliva virgen extra, legumbres, frutos secos, fruta, verdura, pescado…3
     
  3. Ejercicio físico: caminar y mantenerse activo es fundamental. No es necesario hacer grandes esfuerzos, pero sí salir todos los días a andar y moverse. Siempre adaptando la actividad a las características de la persona.3
     
  4. Tener una vida social activa: Las relaciones sociales son excelentes para mantener activas las conexiones neuronales. Relacionarse y estar en contacto con el entorno familiar y el círculo de amigos, así como conocer gente nueva, es beneficioso para nuestro cerebro y resulta clave para nuestro bienestar.2
     
  5. Mantener una mente activa: Participar en talleres, cursos, leer o sencillamente resolver crucigramas son algunos ejemplos de actividades que podemos realizar en nuestro día a día y que nos ayudarán a mantener activo nuestro cerebro.2

Aunque ciertos aspectos genéticos pueden aumentar el riesgo de desarrollar esta enfermedad, no son determinantes para su aparición. Además de la edad y la genética, existen otros factores de riesgo que podemos modificar adoptando hábitos de vida saludables.4