¿Por qué el ejercicio físico puede ser beneficioso para las personas con Alzheimer?

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El ejercicio tiene muchos beneficios conocidos para la salud tanto física como mental, como reducir el riesgo de diabetes y enfermedad cardiovascular, fortalecer los huesos y los músculos, y disminuir el estrés. 1 La actividad física y otros cambios positivos en el estilo de vida producen mejoras en la salud mental.

También se ha demostrado que la actividad física mantiene y estimula el flujo sanguíneo cerebral al aumentar la vascularización del cerebro. Esta situación puede provocar una mejora en la capacidad aeróbica y la llegada de nutrientes al cerebro. 3

Además, hacer ejercicio en forma regular ayuda a combatir otros factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, como la depresión y la obesidad.1

En las personas que padecen Alzheimer, se trata de conseguir, no sólo un buen estado biológico, sino también ejercitar la mente y conseguir unos objetivos cognitivos como: esquema corporal, ritmo, lateralidad, atención, comunicación verbal y no verbal, concentración, orientación temporal y memoria. 2

Además, hacer ejercicio de forma regular ayuda a combatir otros factores de riesgo de la enfermedad de Alzheimer, como la depresión y la obesidad.1

Bailar, por ejemplo, puede ser una buena actividad: movemos piernas y cuerpo favoreciendo la circulación. Haciendo ejercicios de cardio, reforzamos musculatura, activamos la bipedestación frente el sedentarismo, ritmo, memoria, concentración, orientación, recuerdos / reminiscencia, contacto físico. 2

Sin embargo, a la hora de realizar la actividad física hay que tener en cuenta la realidad y las características de cada individuo como2:

  • La capacidad de comprensión de la persona.
     
  • Superar la dificultad que pueda tener la persona para aprender a hacer nuevas actividades. Se pueden enfatizar ejercicios estructurados que sean familiares para la persona o patrones pasados ​​de ejercicio.
     
  • Hacer entender los beneficios de la actividad física para la salud. No obstante, habrá que saber si existe la presencia de factores de riesgo cardiovascular.
     
  • La actividad física debería incluir una combinación de ejercicio aeróbico, de fuerza, de equilibrio y de flexibilidad con una frecuencia de 2-3 sesiones semanales y de una hora.

Ante cualquier duda, no dudes en consultarlo con el especialista.