La salud en internet, por Jordi Mitjà

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Entrevistamos a Jordi Mitjà Costa. Enfermero del área de Salud Mental del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y autor de la plataforma digital www.enfermeriablog.com

El Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, publicó en 2016 el estudio: Los ciudadanos ante la e-Sanidad (Enlace al informe completo, aquí)
Las conclusiones más destacadas de este estudio son:

  • Más del 60% de la población española utiliza Internet para consultar información sobre salud y 1 de cada 5 lo hace a través de las redes sociales.
  • El acceso a la información se hace utilizando mayoritariamente los buscadores tradicionales (85%).
  • Los pacientes demandan a los profesionales de la salud webs fiables y seguras.

En tu opinión, ¿de qué forma crees que internet ha irrumpido en la difusión de contenidos de salud?
Internet se ha convertido en una biblioteca de salud abierta las 24 horas con millones de páginas web y artículos a los que uno puede tener acceso libre. Con el botón del ratón de nuestro ordenador, un smartphone o una tableta digital podemos acceder a miles de artículos serios, otros menos rigurosos, falsos o incluso con publicidad engañosa. Internet se ha convertido en la principal fuente de información en salud.

En el entorno digital, ¿cuáles serían las recomendaciones básicas para asegurarnos de qué estamos leyendo una información sobre salud de calidad y fiable?
Existen algunos consejos que pueden ser útiles para asegurarnos de que una información sobre salud sea fiable. Por ejemplo, una web nunca debe ser anónima y es importante que explicite la finalidad, objetivos y el público al que se dirige. Asimismo, también podemos intentar verificar si la web contiene algún certificado de calidad que avale la información publicada.

En este sentido y dada tu experiencia como profesional asistencial, ¿cuáles crees que son los principales puntos que debemos tener en cuenta cuando entramos en una web de salud?
Antes de nada, es importante tener en mente que las apariencias engañan y que no debemos confiar en una información por la calidad de su redacción. También se debe tener en cuenta que la información en internet no siempre está actualizada y que puede ser que lo que estamos leyendo sea información caducada. En este sentido, nos puede ayudar fijarnos en la fecha de publicación de los artículos.
Otro punto muy relevante es que todos los artículos deben estar referenciados, es decir, enumerar las fuentes y aportar credibilidad a los datos publicados. También es importante aprender a diferenciar la información de la publicidad, con el fin de identificar cuáles son los contenidos que nos pueden ayudar de una forma más objetiva y segura.

Para finalizar, si tuvieras que resumir en una frase cómo se debería gestionar la información sobre salud que encontramos en internet o en las redes sociales, ¿cuál sería?
Está la tengo muy clara y creo que es un mantra fundamental: siempre contrasta la información con un profesional sanitario antes de tomar cualquier decisión sobre tu salud.