Consejos nutricionales para personas con tumores neuroendocrinos

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Los tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos (TNE-GEP) pueden dar lugar a problemas metabólicos y nutricionales por la producción de hormonas y de otras sustancias que causan mala digestión, diarrea y alteraciones del movimiento del tubo digestivo. Estos síntomas pueden deberse también a los tumores primarios, su extensión a ganglios vecinos o a las metástasis, que pueden alterar el funcionamiento del aparato digestivo. Además, existe una amplia variedad de tumores que causan síntomas menos característicos que afectan a la nutrición. 

El diagnóstico inicial ante cambios metabólicos, como la aparición de hipoglucemia, suele descartar la presencia de hiperinsulinismo endógeno, que es el exceso de insulina producida habitualmente por un tumor, insulinoma. Los problemas suelen aparecer debido a la falta de nutrientes, ya que el tumor consume recursos metabólicos, como aminoácidos (triptófano)

Sin embargo, sus síntomas no son específicos y pueden producirse por múltiples condiciones como, por ejemplo, la hiperglucemia (niveles de azúcar elevados), que se confunde con diabetes tipo 2, un déficit de vitaminas (niacina), o simplemente una pérdida de peso no voluntaria. Estos trastornos inespecíficos pueden retrasar el diagnóstico, ya que no hacen pensar al médico en la presencia de un TNE.

Algunos tratamientos del tumor, como las gastrectomías (resección o eliminación del estómago), o las resecciones en el intestino y en el páncreas, pueden afectar a la alimentación y a la digestión. Las complicaciones de los tratamientos médicos como la cirugía o la radioterapia sobre el área digestiva también producen cambios que afectan a la alimentación, dificultando en ocasiones la ingesta o las digestiones. 

Entre los síntomas endocrinos causados por el propio tumor, los cambios en el peso deben ser muy vigilados, porque reproducen las alteraciones en el balance energético. 

Las alteraciones electrolíticas (de las sales minerales y del agua corporal) pueden ocasionar problemas graves en el metabolismo que necesiten una intervención urgente y medidas de soporte intensivas. Los niveles de azúcar, lípidos y proteínas en la sangre pueden informarnos sobre alteraciones en su regulación y en el metabolismo. 

Las recomendaciones dietéticas y nutricionales son de gran importancia para poder controlar los problemas de alimentación, digestión y del metabolismo que se asocian a los TNE. Por eso, los pacientes deben ser evaluados por un equipo multidisciplinar que incluya expertos en nutrición, que conozcan todas las particularidades que presentan para poder ofrecer una suplementación nutricional correcta. 

RECOMENDACIONES PARA PACIENTES CON DIARREA 

Recomendaciones nutricionales que hay que considerar: 

  • Beber al menos 2-3 litros de líquidos al día para mantenerse hidratado: agua, infusiones, caldo de arroz y zanahorias. Evitar el té y el café (por la teína y la cafeína). 

  • Tomar pequeñas  cantidades de alimentos a temperatura ambiente o templada. 

  • Consumir alimentos bajos en fibra, como arroz blanco, pasta, pan blanco y puré de patatas. 

  • Tomar las verduras blandas como el calabacín, la calabaza, la zanahoria, los puerros o la remolacha, cocidas o en puré. 

  • Tomar frutas enlatadas o cocidas sin piel, como plátanos y puré de manzana. 

  • Consumir pavo o pollo, carnes magras, pescado blanco y huevos cocidos. 

Factores agravantes: 

  • Limitar el aporte de fibra insoluble y grasas. 

  • Evitar las temperaturas extremas en los alimentos (no coma alimentos ni muy calientes ni muy fríos). 

  • Evitar los alimentos estimulantes como café, té, chocolate y picantes, ya que pueden alterar el movimiento intestinal. 

  • Suprimir aquellos alimentos que se asimilan mal como la leche, debido a la deficiencia de lactasa. 

  • Suprimir los quesos grasos, las verduras (especialmente las de hoja verde y las coles), las legumbres, los alimentos integrales, las carnes rojas. 

  • Suprimir los alimentos que producen gases, como alubias, cebollas, bebidas con gas y chicles. 

  • Suprimir alimentos ricos en fibra como brócoli, maíz, alubias, guisantes, col y coliflor, verduras y frutas crudas, o frutos secos. 

  • Suprimir de su dieta bebidas alcohólicas y caramelos con sorbitol.