La operación bikini y la necesidad de inculcar hábitos saludables sin recurrir al término dieta

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Acompañados del mes de junio llega el calor, el verano y las ganas de lucir la mejor figura. El problema es que esta tendencia se ha convertido en un fenómeno preocupante para la salud. Nos referimos a la famosa “operación bikini”.


La operación bikini se puede definir como el método o rutina alimentaria al que recurren sobre todo las mujeres los meses previos al verano para reducir los excesos de todo el año, perder calorías y moldear la figura. Aunque esta técnica no parece perjudicial para nuestra salud, el hecho de recurrir a estos métodos, en ocasiones extremos, puede resultar en un efecto rebote, un desajuste hormonal o en casos extremos casos de TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria), malnutrición, etc.

Según la RAE podemos definir dieta como el conjunto de sustancias que regularmente se ingieren como alimento. Es decir, la dieta es nuestro método de alimentación, en España se estila la dieta mediterránea basada preferentemente en cereales, legumbres, hortalizas, aceite de oliva y vino. Hace años que el concepto de dieta se utiliza también para referirnos a los métodos utilizados para perder peso. La dieta de la piña, la dieta keto o la dieta militar, son algunas de las más sonadas, pero ¿realmente estos métodos son saludables?

La dieta keto es ​​mucho más estricta que las convencionales, en este caso el aporte de vitaminas y minerales mengua porque el consumo de frutas y verduras es limitado. Además, los pacientes que siguen esta dieta también sufren riesgos de padecer hipercalciuria, orina ácida y baja excreción de citrato urinario, entre otros. 1

La ortorexia, el efecto rebote y otros problemas derivados de la alimentación


A través de la obsesión por la alimentación saludable o la reducción de calorías en nuestra dieta nacen conceptos como la ortorexia, que se puede definir como la obsesión por consumir únicamente alimentos saludables. Una dieta restrictiva que supone a su vez un aislamiento social compensatorio. 2 El efecto rebote es además la respuesta más común en todo tipo de dietas milagro. Consiste en el aumento de peso, sobre todo de grasa, tras la aplicación de una dieta hipocalórica brusca.

Lo que ocurre es que nuestro cuerpo pierde masa muscular, y disminuye también la síntesis de hormonas tiroideas, esto sumado al posible exceso de carbohidratos que sigue a la dieta, se resuelve en un aumento de peso que puede ser incluso superior a los kilos perdidos durante la dieta. 3 Dentro de las patologías derivadas de la alimentación podemos encontrar la diabetes, una patología que eleva los niveles de glucosa en sangre y que puede ser provocada por previos problemas de alimentación, como obesidad, sobrepeso o falta de actividad física.

Otros de los grandes protagonistas son los trastornos de conducta alimentaria (TCA) que suelen iniciarse con la aplicación de estos métodos para reducir calorías de forma rápida y sin pauta médica. El problema de estas enfermedades es que se desarrollan de forma progresiva y no siempre son fáciles de identificar.

La sociedad actual y la obesidad


La obesidad puede tener una connotación política y social, y es que hoy en día no se inculcan hábitos de alimentación saludables, todo lo contrario. A través de la publicidad, los productos procesados se han convertido en fuente de alimentación para muchos. Además, con el encarecimiento de los precios en supermercados, la alimentación tiende a ser menos saludable. Se buscan productos más económicos sin pensar en lo que se consume.

La OMS define la obesidad como una enfermedad de curso crónico, en la que se involucran y entremezclan aspectos genéticos y bioquímicos, conductas dietéticas, influencias ambientales, y estilos de vida no saludables. 4

¿Cuáles son las claves para una alimentación saludable?


Lo más importante es entender la dieta como un estilo de vida, no como un método para perder calorías. Adquirir hábitos de alimentación saludables es fundamental no solo a nivel de salud física para evitar patologías como las que hemos mencionado (obesidad, TCA o diabetes), sino también a nivel de salud mental para mejorar la autoestima y la calidad de vida de las personas.


Para ello puedes empezar por marcar pequeñas metas o cambios graduales en tu alimentación:


- No restringir comidas.
- Beber agua.
- Consumir más alimentos vegetales.
- Comer cuando se tiene hambre, no por gula.
- Comer 5 piezas de fruta al día.
- Reducir la ingesta de grasas, azúcar y sal.
- Utilizar platos más pequeños para regular las cantidades.
- Estudiar los alimentos y sus propiedades.


Estos son solo pequeños consejos, el verdadero cambio depende de ti.