¿Qué es la alergia y en qué consiste un prick test?

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Este mes damos la bienvenida a la primavera y, aparte del buen tiempo, las flores y algunos días de fiesta, llega con ella la temida alergia, que afecta a una gran parte de la población, generalmente a niños y jóvenes, en las fases de sus vidas en las que la actividad académica es más intensa. 

No son pocas las personas que sufren los molestos síntomas de la alergia que a veces pueden generar situaciones incómodas, como estornudos o toses. Sin embargo, estos síntomas aparentemente poco trascendentes pueden limitar las actividades cotidianas y suponer un empeoramiento de la calidad de vida de los pacientes con Enfermedades Alérgicas. Es muy importante ser conscientes de ello y no resignarse a asumir que esa situación es lo normal. 

¿Qué es la alergia?

Es una anomalía de la respuesta del sistema inmunitario frente a elementos de nuestro entorno, y que generalmente no suponen ninguna amenaza para nosotros1. Esta respuesta se puede desencadenar por elementos tan naturales como un grano de polen o las proteínas que contiene la leche, contra los que el sistema inmunitario segrega sustancias que pueden acabar induciendo una reacción alérgica y que puede llegar a manifestarse de distintas formas.

Dependiendo del órgano en el que se produzcan estas reacciones alérgicas se manifiestan unos síntomas u otros. Por ejemplo, si tienen lugar en el aparato respiratorio se darán síntomas como la rinitis, que produce estornudos seguidos, moco líquido, congestión nasal y picor (en la nariz o en el paladar, etc.), o de asma2

¿Pueden llegar a ser graves las enfermedades alérgicas?

Hay que tener en cuenta que las principales enfermedades alérgicas son:

  • Alergia al polen.
  • Alergia a hongos.
  • Rinitis.
  • Alergia a medicamentos.
  • Asma alérgica.
  • Anafilaxia.

Aunque es más común sufrir un proceso alérgico leve o moderado, pueden darse cuadros clínicos que amenacen la vida de algunas personas. Alrededor de 250.000 personas en todo el mundo mueren de asma cada año5. También hay que tener en cuenta las complicaciones de algunos tratamientos, que generalmente se reducen a tomar corticoides orales o inyectados de forma continua, para alcanzar un mínimo grado de control de la enfermedad. 

Una alergia puede ser la causante de una reacción anafiláctica, que constituyen el otro gran grupo de Enfermedades Alérgicas que pueden poner en riesgo la vida del paciente. La anafilaxia suele manifestarse con síntomas cutáneos como urticaria y angioedema, afectando también a otros sistemas como el respiratorio, cardiovascular o digestivo. 

El shock anafiláctico es una de las reacciones más graves y con una mortalidad muy superior a la de las reacciones anafilácticas en general. La alergia a los medicamentos, a los alimentos y a las picaduras de abejas y avispas son los factores que producen este tipo de cuadros clínicos con más frecuencia. Es esencial identificarlos con la máxima precisión posible para evitar así nuevas exposiciones a los mismos3.

El último grupo de Enfermedades Alérgicas, afortunadamente poco numeroso aunque con una considerable mortalidad, es el que está constituido por reacciones graves a medicamentos. Además de la mencionada anafilaxia, puede afectar a extensas zonas de la piel y de las mucosas en forma de necrólisis epidérmica tóxica, con una mortalidad de hasta el 20 % de los pacientes afectados1.

¿Qué es un ‘prick test’?

Para identificar de antemano los posibles factores desencadenantes de reacciones alérgicas para las personas, se pueden someter a un tipo de pruebas médicas, prescritas y realizadas por médicos especialistas, conocidas como prick test. Esta prueba consiste en poner una gota de líquido con el alérgeno sospechoso y se punciona la piel a través de la gota con una lanceta. El alérgeno penetra en la piel, y si se tiene alergia, al cabo de unos 15-20 minutos se forma una pápula, un abultamiento de la piel con enrojecimiento. Para ser considerada alergia, la pápula ha de alcanzar un tamaño determinado que habitualmente es de unos 3 milímetros de ancho4.

Si el paciente tiene Inmunoglobulina E alérgeno-específica (IgE) se dice que la prueba es positiva y que el paciente está sensibilizado. Si no da reacción, es decir que no hay ningún abultamiento, se dice que la prueba es negativa, y por lo tanto que el paciente no tiene alergia a ese alérgeno. 

En las pruebas de sangre, por otro lado, se mide la cantidad de anticuerpos (IgE) en la sangre generados por el propio cuerpo en respuesta a la exposición a un alérgeno. Una pequeña cantidad de anticuerpos IgE es normal, pero tener niveles de IgE altos puede indicar una alergia.

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