¿Qué hacer para evitar la caída del cabello?

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En determinadas épocas del año, como el otoño, es habitual que caiga el cabello en mayor cantidad. Sin embargo, se trata de un proceso natural del que no hay que preocuparse, puesto que ese cabello se renueva, algo que conviene diferenciar de la alopecia o calvicie, un proceso crónico y progresivo asociado a la genética familiar y a la hormona masculina: la testosterona.

El Dr. Ramon Grimalt, profesor de Dermatología de la Universitat Internacional de Catalunya, subraya que «es necesario diferenciar la caída del cabello de la alopecia, algo que a menudo se confunde entre la población general. La caída del cabello no implica enfermedad y, por lo tanto, no se debe combatir con nada. De hecho, es un proceso saludable, y en otoño es algo común y habitual».

Este especialista explica que lo que provoca la alopecia no es la caída del cabello, sino la miniaturización o adelgazamiento de la raíz, un fenómeno progresivo que dura años y que da lugar a la desaparición del cabello, no a su caída.

Existen más de 100 tipos de alopecia, pero la más frecuente es la llamada «alopecia androgenética», que afecta a hasta un 40% de los hombres de entre 18 y 39 años y a un 95% de los mayores de 70 años. También puede darse en las mujeres, aunque es mucho menos habitual y fundamentalmente ocurre después de la menopausia.

La alopecia motiva cerca del 20% de las consultas al dermatólogo, que es el especialista que trata este problema y es, asimismo, quien tiene a su disposición los medios y herramientas para establecer un diagnóstico correcto, mediante la exploración clínica general y específica del cabello, la videomicroscopia/dermatoscopia, la microscopia óptica y el fototricograma.

En la actualidad existen medicamentos eficaces para frenar la evolución de la calvicie y enlentecer el proceso de pérdida del cabello, aunque no son eficaces en todos los hombres. Los dos que han demostrado cierta eficacia en el tratamiento en hombres son el minoxidil tópico y la finasterida oral, y funcionan, según destaca el Dr. Grimalt, en un aspecto muy sutil, que es evitar la miniaturización o adelgazamiento del cabello. Sin embargo, hay que insistir en que en ningún caso se consigue que crezca cabello nuevo.

La utilización de vitaminas también es muy habitual; pueden mejorar el aspecto cosmético del pelo, pero en realidad no frenan ningún tipo de alopecia. Tampoco cortarse el pelo muy corto hace que crezca más fuerte, como sostienen algunas creencias.

Además, la mayoría de pacientes acuden a la consulta del dermatólogo cuando la calvicie ya es muy evidente, y para que los tratamientos disponibles sean eficaces el diagnóstico debe ser lo más precoz posible.

Una recomendación muy importante es que hay que desconfiar de los remedios caseros y las soluciones «milagrosas» que se ofertan en los medios de comunicación, ya que la calvicie común es un problema muy extendido y muy estudiado sobre el que se han realizado multitud de investigaciones, con pocas novedades hasta el momento.

Como ya se ha señalado, existen muchas formas de alopecia y cada una puede requerir un tratamiento distinto. El Dr. Grimalt apunta, por ejemplo, que «un caso de alopecia ferropénica podrá curarse tomando hierro, mientras que una persona con una alopecia debida a un déficit de hormona tiroidea podrá resolver el problema tomando la hormona que le falta». Por ello, aconseja a las personas que tienen o creen tener un problema de pérdida de cabello que consulten al dermatólogo para diagnosticarlo y tratarlo adecuadamente, «pero teniendo siempre muy claro que no existe ningún remedio universal».