Cuáles son los distintos tipos de ansiedad y cómo detectarlos

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Sentir ansiedad forma parte del día a día de muchas personas al enfrentarse a situaciones, por ejemplo, tan cotidianas como hablar en público o presentarse a una entrevista de trabajo. La ansiedad es una emoción común y normal que surge como respuesta a situaciones que causan estrés o incertidumbre a quien las vive y cumple una función útil: adaptarnos a las circunstancias que se nos presentan3.

Existen varios tipos de ansiedad, así como distintas formas de responder ante ella. Por ejemplo, puede hacernos estar alerta, ayudándonos a ser más productivos y a realizar el trabajo de manera más eficiente, pero la ansiedad también se puede convertir en un obstáculo para llevar una vida normal. Esto ocurre cuando aparecen síntomas de ansiedad sin motivos aparentes, o bien, que el nivel de ansiedad ante un acontecimiento sea totalmente desproporcionado respecto al peligro real que supone.

Síntomas de la ansiedad

La ansiedad se puede manifestar a través de síntomas físicos que pueden fatigar a quien los padece, como taquicardia, dificultad para respirar, tensión muscular, náuseas, mareos, etc. Sin embargo, en otras ocasiones, los síntomas son cognitivos y producen dificultad para mantener la atención y concentración, bloqueos en la memoria, o infunden pensamientos negativos y catastrofistas.

También las alteraciones del sueño, como el insomnio o dormir en exceso, despertarse de golpe y en alerta en mitad de la noche, o las alteraciones en la alimentación, como dejar de comer o comer de forma compulsiva, son otros de los síntomas2.

Sentirse así nos suele avisar de que hay algo que debemos revisar, ya sea algún problema personal, emociones que no se pueden controlar, algo que no se está haciendo correctamente, un exceso de carga de trabajo, estrés… Lo importante es entender que la ansiedad es un aviso y que podemos utilizarla a nuestro favor si aprendemos a escuchar a nuestro cuerpo y mente y gestionar nuestras emociones.

Tipos de trastornos de ansiedad

  • La agorafobia: produce temor a lugares y situaciones que pueden causar pánico o hacer sentir atrapado, indefenso o avergonzado a quien la sufre.

  • El trastorno de ansiedad debido a una enfermedad: incluye síntomas de ansiedad o pánico intensos que son directamente causados por un problema de salud.

  • El trastorno de ansiedad generalizada: provoca ansiedad y una preocupación persistentes y excesivas por actividades comunes. Suele darse junto con otros trastornos de ansiedad o con la depresión.

  • El trastorno de pánico : episodios repetidos de sensaciones repentinas de ansiedad y miedo o terror intensos que alcanzan un nivel máximo en minutos (ataques de pánico).

  • El mutismo selectivo: es una incapacidad constante que tienen los niños para hablar en ciertas situaciones.

  • El trastorno de ansiedad por separación: es un trastorno de la niñez que se caracteriza por una ansiedad excesiva y que se relaciona con la separación de los padres.

  • El trastorno de ansiedad social (fobia social): implica altos niveles de ansiedad, miedo o rechazo a situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza, inseguridad y preocupación por ser juzgado o percibido de manera negativa por otras personas.

  • El trastorno de ansiedad inducido por sustancias: por tomar medicamentos, estar expuesto a una sustancia tóxica o tener abstinencia a causa de las drogas.


¿Hay un detonante para que aparezca? 

Aunque tratemos de encontrar las causas específicas que llevan a estas crisis, pueden ser provocadas tanto por hechos puntuales como por un conjunto de sucesos que acontecen sin poder predecirlos, lo que a veces produce una sensación de descontrol agobiante.

Es normal tratar de anticiparse para sentir más control, pero en ocasiones se hace imposible porque la ansiedad es más inespecífica, como en el caso de sufrir ansiedad generalizada, en la que la baja tolerancia a la incertidumbre lleva a quien la padece a vivir proyectados en el futuro, sin poder disfrutar del presente1

La ansiedad no es más que un mecanismo defensivo que, desgraciadamente, en ocasiones concretas y específicas se vuelve en nuestra contra. Es importante respirar hondo e intentar relativizar las situaciones.

Además, es fundamental acudir a un psicólogo o psicóloga, que ayude a entender la ansiedad, además de las herramientas que puede ofrecer para afrontarla o recomendarnos un tratamiento.

Haz frente a la ansiedad para vivir en paz y mejorar tu calidad de vida.

 

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