La espondilitis anquilosante no es sólo un dolor de espalda | Tu Cuentas Mucho

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El 4 de mayo se celebra el Día Mundial de la espondilitis anquilosante (EA). Un día en el que en Tú cuentas mucho queremos aprovechar para concienciar sobre esta patología crónica y ayudar a todas aquellas personas que viven con ella a mejorar su situación, y acercar a toda la sociedad el verdadero impacto de los síntomas de esta patología que en ocasiones se banaliza y pasa desapercibida dificultando su diagnóstico.

Se estima que se tarda de media en torno a 6 años en alcanzar un diagnóstico de la espondilitis anquilosante, según datos del Atlas de la Espondiloartritis axial en España 20171. Por tanto, es posible que tus dolores lumbares o articulares crónicos se deban a una posible EA, pero si tienes dudas, déjate aconsejar por profesionales y acude a tu médico para que te ayude, ¡No es solo un dolor de espalda como en ocasiones se cree!

Te contamos más sobre esta enfermedad, que es más que un dolor de espalda

La espondilitis anquilosante es una patología inflamatoria de larga duración que afecta a las articulaciones, especialmente la pelvis, la columna vertebral y el cuello, traduciéndose en una rigidez y pérdida de movilidad.

Los síntomas que manifiesta la EA suelen banalizarse porque en ocasiones se asocian a molestias frecuentes o problemas puntuales. Los más comunes son dolor lumbar y dolor articular en general, inflamación, rigidez, cansancio y movimiento limitado. Por ello es frecuente, que las personas con EA reciban consejos para aliviar estos síntomas que no son los adecuados o sean derivados erróneamente a distintos profesionales sin alcanzar un diagnóstico definitivo que les permita mejorar su situación.

La espondilitis anquilosante es mucho más que un simple dolor de espalda, ya que afecta a nivel físico, emocional y social a los que viven con ella. La reducción en la capacidad de trabajo, el aislamiento social, la ansiedad y la depresión son las principales causas de pérdida de calidad de vida a las que se enfrentan las personas con EA1.

Por eso, si experimentas cualquier síntoma de los que hemos mencionado anteriormente de forma regular, te recomendamos que no dudes en visitar al reumatólogo. Con un estudio de tu historial médico y las pruebas pertinentes, será capaz de diagnosticar la EA u otras posibles causas de los síntomas y darte una serie de recomendaciones que te ayuden a controlar el dolor y mejorar la perdida de movilidad.

Si ya te la han diagnosticado EA, debes saber que hay formas de reducir el impacto producido por los síntomas y recuperar bienestar más allá del tratamiento farmacológico. El deporte o las terapias rehabilitadoras, por ejemplo, son dos grandes aliados que te pueden ayudar a gestionar mejor tu día a día con EA.

Si quieres conocer en profundidad esta patología y los múltiples consejos que te pueden ayudar a convivir con ella, visita la página Espondilitis con Futuro de la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (CEADE). En ella encontrarás múltiples herramientas diseñadas especialmente para que conozcas mejor esta enfermedad, te conozcas mejor a ti mismo y lo que puedes hacer para reducir su impacto poniendo en marcha varios retos. ¡Descúbrelo! y ayúdanos a que se conozca la espondilitis y sus síntomas difundiendo en redes sociales el hashtag es #MásQueUnDolorDeEspalda