¿Qué es la Espondiloartritis Axial y qué relación tiene con la Espondilitis Anquilosante?

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Las espondiloartritis son un grupo de enfermedades reumáticas que presentan características comunes. Se caracterizan por la inflamación de algunas articulaciones, como las vértebras (columna vertebral), las sacroilíacas (articulación que une la pelvis con la parte inferior de la columna vertebral) y entesis (zona de inserción en el hueso de un tendón o un ligamento; ej: talón). Estas patologías pueden ser de predominio axial (como la espondilitis anquilosante y la espondiloartritis axial no radiográfica) o de predominio periférico (la artritis psoriásica).

¿Qué es la Espondiloartritis Axial (EspAax)?
Dentro de esta familia de enfermedades reumáticas, identificamos la Espondiloartritis Axial. Esta se conoce como un tipo de artritis que afecta principalmente a la columna vertebral y articulaciones de la pelvis (sacroilíacas). A su vez, la espondiloartritis axial se clasifica en dos tipos, la espondilitis anquilosante y la espondiloartritis axial no radiográfica

  • La espondilitis anquilosante tiene lugar cuando la inflamación causa daño estructural (pérdida de hueso/erosión y/o neoformación), que se acompaña de limitación de los movimientos de la columna vertebral a causa del dolor y rigidez, principalmente por haberse detectado demasiado avanzada o por la propia evolución de la enfermedad. La espondilitis anquilosante afecta más a menudo a los hombres que a las mujeres.
     
  • Existe también la espondiloartritis axial no radiográfica (EspAax-nr) con dolor y rigidez muy similar a la espondilitis anquilosante (EA). El concepto ‘no radiográfica’ se debe a que, en este caso, los daños provocados por la patología no son visibles en radiografías convencionales (rayos X).

Detectar la espondiloartritis axial no radiográfica precozmente es clave para instaurar un tratamiento efectivo que mejore la calidad de vida e impida la progresión (acumulación de daño) ocasionado por la inflamación persistente. Con ello, se podría evitar que se produzca la osificación de las articulaciones (momento en que el daño sí aparece en las radiografías) y por tanto su anquilosamiento. La espondiloartritis axial no radiográfica afecta más a menudo a las mujeres que a los hombres.

Sin este diagnóstico precoz y tratamientos, la la espondiloartritis axial no radiográfica puede evolucionar y derivar en espondilitis anquilosante.

Los pacientes con espondilitis axial (EA y EspAax-nr) experimentan dolor de espalda inflamatorio, movimiento limitado de la columna y, a veces, otros síntomas característicos que se encuentran en las espondiloartropatías, como la entesitis (proceso inflamatorio de la entesis, como llamamos a la zona de inserción en el hueso de un tendón, hasta un ligamento). Tradicionalmente, se pensaba que era más común en hombres que en mujeres, pero, hoy por hoy, todo indica que este grupo de patologías afecta por igual a hombres y mujeres, sin embargo, se detecta mucho más tarde en las mujeres, lo que podría provocar un acceso tardío al especialista y quizás peores condiciones a un tratamiento adecuado.

Uno de los principales problemas en el diagnóstico de las espondiloartritis axial, hasta hace pocos años, era su retraso diagnóstico. Habitualmente el diagnóstico se sospecha en base a los síntomas y a las complicaciones que hemos comentado anteriormente, pero para su confirmación suele ser necesario la ayuda de otras pruebas diagnósticas, especialmente de las pruebas por imágenes (radiografías y/o resonancias magnéticas).

Por un lado, las radiografías y en especial las de la columna y las de sacroilíacas permiten observar la existencia de lesiones típicas en las vértebras y articulaciones sacroilíacas, lo que permite confirmar el diagnóstico de la espondilitis anquilosante.

Sin embargo, no siempre es fácil observar estos signos de sacroileítis radiográfica y además lo habitual es que estas lesiones en las radiografías no aparezcan hasta que pasan varios años desde que se inició la enfermedad. Con el fin de facilitar y realizar un diagnóstico más precoz se han diseñado nuevos criterios para permitir el diagnóstico en aquellos pacientes en los que existe una alta sospecha de padecer espondiloartritis axial pero sin lesiones visibles en las radiografías, lo que se denomina, como ya hemos comentado, espondiloartritis axial no radiográfica.

En estas personas la única forma de llegar al diagnóstico es valorar junto a la existencia de las manifestaciones clínicas (especialmente el dolor de tipo inflamatorio en la columna vertebral y/o en sacroilíacas), la presencia de lesiones inflamatorias en las sacroilíacas mediante técnicas como la resonancia magnética nuclear (RMN) o la existencia del antígeno HLA-B27 positivo. El HLA-B27 es una prueba que cuando es positiva apoya el diagnóstico en pacientes que además ya presentan otros datos sugestivos de padecer una espondiloartritis

Algunas personas diagnosticadas con espondiloartritis axial no radiográfica desarrollan más tarde los síntomas de la EA, y mediante radiografía simple se ve una alteración del hueso (erosión o neoformación/sindemosfitos).

Es interesante destacar que son más mujeres las diagnosticadas de espondiloartritis axial no radiográfica que las diagnosticadas de espondilitis anquilosante. Las personas con espondiloartritis axial no radiográfica tienden a tener una enfermedad de menor duración y niveles más bajos de marcadores inflamatorios.

Actualmente, el tratamiento de las dos afecciones es similar: fisioterapia, ejercicio, y tratamientos con receta.

Los hábitos saludables deben ser una norma en nuestra vida a cualquier edad y sea cual sea nuestra condición física. Pero si te han diagnosticado espondilitis anquilosante o espondiloartritis axial no radiográfica, dormir bien, comer sano, dejar hábitos como el tabaco y hacer ejercicio suave, mejoran de manera notable la percepción que tenemos de la enfermedad.