¿Qué ocurre tras el diagnóstico de la Espondiloartritis axial? | Tu Cuentas Mucho

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La evolución de la Espondiloartritis Axial no es la misma para todos los pacientes, cada persona es única y de la misma forma es el pronóstico de la patología. 

Algo que determinará en su gran mayoría el progreso de la Espondiloartritis Axial es el momento en el que se diagnostica la patología. Como ya hemos comentado en algún artículo, la Espondiloartritis Axial puede clasificarse en dos, siendo una la Espondiloartritis Axial no radiográfica, porque los daños son más superficiales y no se aprecian en radiografías; y la Espondilitis Anquilosante, que se produce cuando los signos y síntomas han producido daños más en profundidad.

Esta distinción entre las dos clasificaciones de Espondiloartritis Axial es importante para poder determinar el tratamiento adecuado y poder evaluar al paciente desde un diagnóstico correcto. 

El término Espondiloartritis Axial no radiográfica es relativamente reciente, ya que uno de los principales retos en la Espondiloartritis Axial es el diagnóstico precoz, y un gran porcentaje de los pacientes eran diagnosticados directamente de Espondilitis Anquilosante.

Gracias a las investigaciones y los avances tecnológicos en el ámbito de la salud, se está consiguiendo reducir bastante el tiempo medio que se tarda en diagnosticar la Espondiloartritis Axial, aunque este proceso sigue siendo más largo y el diagnóstico más tardío en el caso de las mujeres.

El diagnóstico precoz permite que las personas que conviven con la patología reciban un tratamiento eficaz a tiempo, tanto a nivel farmacológico como no farmacológico (fisioterapia, rehabilitación y actividad física). 

Existen varias opciones de tratamientos farmacológicos que tu médico valorará contigo después del diagnóstico, aunque deberás tener en cuenta que todos están dirigidos a reducir los síntomas de la patología, pero no a frenar su avance. 

  • Antiinflamatorios no esteroides (AINE): están enfocados a las personas recién diagnosticadas, para aliviar gran parte de la inflamación, la rigidez y los dolores. 

  • Corticoides: esta opción de tratamiento es más fuerte y se reserva solo a las personas con síntomas muy graves, por eso no es recomendable tomarlos de forma continua, sino hacer uso de ellos únicamente cuando sea necesario. 

  • Fármacos modificadores de enfermedad (FAME): son muy recomendables para las personas que tienen síntomas y dolores localizados en extremidades o articulaciones, más que en la columna.  

Recuerda siempre consultar con tu médico si surgen efectos adversos debido a algún tratamiento, ya que no todas las opciones son válidas para todos los pacientes.

En cuanto a las opciones no farmacológicas, lo más recomendable para los pacientes de Espondiloartritis Axial es mantenerse activo realizando algún tipo de actividad física. El deporte te ayudará a fortalecer el cuerpo y reducir los dolores generados por la patología. 

En el diagnóstico se determina el nivel de daño estructural y la pérdida funcional y de fuerza muscular, aspectos que evolucionarán de forma única en cada persona. Pero deberás tener en cuenta ciertos factores que pueden afectar de manera negativa al progreso de la enfermedad. Llevar una vida sedentaria, una mala alimentación, y sobre todo, el tabaco, son los principales.  

Con el avance del tiempo también es posible que surjan enfermedades asociadas a la patología principal, como uveitis, o psoriasis.  

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