¿Cómo prevenir el melanoma en los más peques?

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Como ya te hemos contado en otras ocasiones, el melanoma es un tipo de cáncer de piel que se genera en los melanocitos, unas células que se encuentran en la capa más externa de la piel y se encargan de producir melanina1.

A pesar de que no es el tipo de cáncer cutáneo más prevalente, suele ser el más agresivo2, por lo que es esencial adoptar hábitos que te permitan prevenir su desarrollo detectarlo en los estadios iniciales. Para ello, además de realizar autoexploraciones periódicamente para revisar posibles signos o síntomas del melanoma en nuestra piel, deberás protegerte de los rayos ultravioletas (UV) emitidos de la luz solar de la mejor forma posible, ya que es el principal factor que influye en el desarrollo de este tipo de cáncer.

También es importante que tengamos en cuenta que la piel tiene memoria y almacena las horas de exposición solar recibidas a lo largo de nuestra vida, por ello las quemaduras solares en la infancia aumentan el riesgo de desarrollar un melanoma más adelante.  La piel de los bebés y los niños/as es menos resistente que la de una persona adulta. Las sustancias que entran en contacto con la piel de los más pequeños se absorben con más facilidad y penetran en las capas cutáneas más profundas, como es el caso de los rayos UV3. Y es que el 80% del daño solar se produce antes de los 18 años4.

Por eso es de vital importancia tomar las medidas adecuadas para ayudar a prevenir el melanoma en bebés y niños, y queremos compartir contigo algunos de los consejos para conseguirlo:
 

  • Utilizar una crema con factor de protección adecuado. En niños, el fotoprotector debe ser alto, de más de 30 SFP. Además, debemos aplicar la crema de una forma adecuada, ya que si no lo hacemos no será tan efectiva. Echar una buena cantidad y aplicarla cada 2 horas.
     
  • Usar ropa que cubra las partes más sensibles como la cara, el cuello, los ojos… Esto incluye gafas de sol, sombrero y ropa de manga larga ligera, que evita el daño solar. 
  • Evitar la exposición del sol en las horas centrales del día, entre las 12 y las 16h de la tarde. Es recomendable que los menores de 6 meses no se expongan nunca al sol, y los menores de 3 años lo hagan siempre y cuando estén protegidos con una crema solar de protección muy alta.
     
  • Secarse bien después de un baño o de que haya sudado, de esta forma evitarás las quemaduras por el “efecto lupa” de las gotas de agua. 


Si observas cualquier indicio de melanoma o cualquier cambio en la piel de tu bebé o niño/a no dudes en acudir y consultarlo con el dermatólogo. Es indispensable ser muy conscientes sobre la importancia que tiene proteger a los niños del sol para prevenir la aparición del melanoma.