¿Cómo se trata el melanoma?

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El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se manifiesta en forma de nuevos lunares o cambio de tamaño, forma, color o sensación en los ya existentes. Se trata de uno de los diez tipos de cáncer más comunes en el mundo. Cada año son detectados más de 132.000 casos nuevos en todo el mundo y unos 5.000 en España.1

Es importante conocer las causas, los factores de riesgo y los síntomas del melanoma para poder prevenirlo y detectarlo en el menor tiempo posible. Sin embargo, la prevalencia de esta patología ha aumentado considerablemente durante los últimos años.

El melanoma puede tratarse y curarse, sobre todo si se detecta en una fase poco avanzada. Sin embargo, el tratamiento puede variar según la etapa en la que esté en el momento de la intervención y su localización.

En el caso de que el melanoma solo haya afectado la epidermis (capa superior de la piel), la intervención más común es la conocida como escisión amplia. Se trata de una pequeña cirugía simple con la que se extirpa el melanoma y una parte de tejido sano de su alrededor.

De todas formas, puede originar secuelas dependiendo de la localización y la superficie cutánea que se extirpe.  La más común es la estética, ya que tras la intervención se origina una cicatriz que puede extirparse más tarde, si produce dolor.

Con las muestras extirpadas, se analizará el riesgo de que el cáncer pueda alcanzar los ganglios linfáticos. Si los resultados lo confirman, el médico puede recomendar la disección de dichos ganglios para evitar que las células cancerígenas puedan propagarse a otros órganos o áreas del cuerpo.

En el caso de que el melanoma ya se haya expandido a los ganglios en el momento del diagnóstico, además de la disección de los mismos puede recomendarse un tratamiento complementario para evitar que el cáncer vuelva a reproducirse. Si los ganglios afectados eran numerosos, también es posible que el médico recomiende administrar radioterapia en las áreas donde se encontraban los ganglios.

Recuerda que, tras haber superado con éxito el tratamiento, debes realizar revisiones médicas periódicas para asegurarte de que el melanoma no reaparece. Acostúmbrate también a realizar autoexploraciones para identificar nuevos lunares o cambios en los ya existentes y detectar precozmente su reaparición.

En caso de que el melanoma sea metastásico (cuando se ha diseminado a otros órganos del cuerpo), quizá no sea posible extirparlo. Por tanto, tu médico te indicará un tratamiento farmacológico para evitar que las células tumorales se reproduzcan. El objetivo será detener el avance del melanoma y mejorar tu calidad de vida.

Recibir el diagnóstico de melanoma nunca es fácil y cada persona puede reaccionar de una forma diferente. Por ello, es importante que te asegures de que aclaras todas las dudas que te surjan con tu médico. Él es el que conoce mejor tu caso y quién más te puede ayudar a la hora de mejorar tu situación. Así pues, primero de todo y antes de alarmarte o anticipar acontecimientos, pídele la información que necesites sobre el tipo de melanoma, su pronóstico y las opciones de tratamiento.

En segundo lugar, comparte con él tus inseguridades y deja que te aconseje para manejar la etapa del tratamiento lo mejor posible.

Estos momentos también pueden tener un gran impacto a nivel emocional y a veces puede resultar complicado sobrellevarlo. Rodearte de tus seres queridos y compartir tu experiencia con ellos te ayudará a mentalizarte y te dará energía para seguir adelante.

Sigue navegando por Tú cuentas mucho, si quieres conocer más sobre el melanoma.

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